
Ricardo Lasca, integrante del Instituto Nacional de Defensa del Usuario Vial, explicó a Nord24 los motivos por los que la entidad, junto a la Comisión Nacional de Usuarios Viales (CONADUV) y ADUC, presentó una denuncia penal contra el Estado nacional por el deterioro y la falta de mantenimiento de las rutas nacionales.
Según estimaciones de la organización, rehabilitar la red vial existente demandaría una inversión cercana a los 18.200 millones de dólares.
Lasca sostuvo que el problema no es reciente y cuestionó el destino de los fondos recaudados a través del impuesto a los combustibles. “El famoso impuesto a las naftas recauda 500 millones de dólares por año. Entonces uno se pregunta quién se hace responsable de ese daño, cuándo el dinero y quién se hace responsable de la cantidad de muertos y heridos que se podrían haber evitado si esos fondos se hubieran invertido y aplicado como corresponde”, señaló.
En ese sentido, afirmó que los recursos podrían utilizarse para mejorar sustancialmente la infraestructura vial. “Con ese dinero se podrían hacer más de 2.000 kilómetros de autopistas nuevas por año”, aseguró, al destacar que una inversión de ese tipo también generaría empleo, movimiento económico, mejoras en el transporte y beneficios para sectores como la salud, el turismo y las economías regionales.
El integrante del Instituto Nacional de Defensa del Usuario Vial también puso el foco en el impacto de la falta de mantenimiento sobre la seguridad vial. “No solo está el costo económico que significa el transporte y el mantenimiento de la red vial, sino el tema de las vidas humanas”, expresó. Según indicó, se registran más de 4.000 muertes y 100.000 heridos por año en accidentes sobre la red vial.
Finalmente, Lasca cuestionó la falta de respuestas de las distintas administraciones y señaló que la situación puede comprobarse al recorrer las rutas nacionales. “Coincidimos con el informe que hizo la Federación Vial. Cualquiera que transite la red vial puede ver el estado deplorable en el que está”, afirmó, y agregó que durante los últimos dos años y medio “ni siquiera han cortado el pasto”.



