El percusionista correntino dejó su ciudad natal, vendió sus pertenencias y se instaló en Río de Janeiro para perseguir un objetivo que durante años parecía lejano. Tras superar pruebas musicales, fue incorporado a las baterías de dos gigantes del carnaval carioca y se prepara para desfilar con Mangueira y Salgueiro en 2027. “Estoy viviendo una experiencia que supongo será para toda la vida”, contó en RadioNord.
De Bella Vista a Río de Janeiro hay mucho más que kilómetros. En el medio aparecen una decisión, algunas renuncias, una prueba musical, meses de adaptación y, fundamentalmente, un sueño carnavalero.
Jeremías González Sand, ritmista correntino, decidió cambiar prácticamente toda su vida para conocer desde adentro aquello que durante años había observado a la distancia: el carnaval de Río.
Hoy vive en Copacabana, a pocos metros de la playa, pero su verdadera casa durante buena parte de la semana está en las cuadras y ensayos de dos instituciones enormes del samba brasileño: Estação Primeira de Mangueira y Acadêmicos do Salgueiro.
En diálogo con RadioNord, contó cómo pasó de viajar periódicamente a Brasil a tomar una determinación mucho más profunda: instalarse definitivamente para intentar ganarse un lugar entre los ritmistas cariocas.
Una prueba que terminó cambiándole la vida
La historia comenzó a tomar otra dimensión durante el Carnaval 2026, cuando tuvo la oportunidad de desfilar por primera vez en Río de Janeiro.
A partir de allí aparecieron contactos y posibilidades que terminarían modificando sus planes.
Jeremías conoció a Peterson, uno de los directores de Mangueira, quien le planteó la posibilidad de realizar una prueba para ingresar a la batería.
“Me habló de la posibilidad de un test para formar parte de la batería de Mangueira, algo poco común en este último tiempo”, recordó.
La prueba fue con timba, uno de los instrumentos característicos de la batería mangueirense. Y aunque llevaba años tocando percusión, reconoció que el momento tuvo una carga especial.
“Una prueba siempre te pone un poco nervioso, aunque estés haciendo cosas que hacés siempre”, confesó.
El resultado fue el que esperaba: quedó seleccionado. Entonces regresó a la Argentina y tomó una decisión sin demasiadas vueltas: “Volví, vendí todas mis cosas, no dudé mucho y hoy estoy acá”, resumió. Actualmente lleva alrededor de cuatro meses instalado en Río.
De Mangueira también a Salgueiro
Pero el desafío no terminó allí. A través de un amigo italiano que integra la batería de Salgueiro, Jeremías llegó hasta un ensayo de la histórica escola roja y blanca. Habló con sus directores, preguntó si existía alguna vacante y comenzó otro proceso de evaluación, esta vez con un instrumento diferente. “Estuve un mes y pico haciendo un test en Salgueiro y también dio todo cierto, todo fue bien”, relató.
De esta manera, el bellavistense consiguió algo que pocos meses antes parecía muy lejano: formar parte simultáneamente de las baterías de Mangueira y Salgueiro.Las dos escuelas integran el Grupo Especial del carnaval carioca y ya tienen definidos sus proyectos para 2027. Mangueira llevará a la avenida “Oyá Por Nós”, desarrollado por Sídney França, mientras que Salgueiro presentará “Laroyê Xica da Silva: A História por Trás da História”.
Como los ensayos y los desfiles se desarrollan en jornadas diferentes, González Sand podrá participar con ambas. “Estoy en un viaje de experimentación, de conocimiento, de profundizar cosas que hace rato venía haciendo. Entendieron mi postura y me aceptaron como una persona que está conociendo todo este mundo”, explicó.
“Hay gente que vive para el samba”
Más allá de lo estrictamente musical, el correntino asegura que el gran descubrimiento está ocurriendo fuera de los instrumentos.
Convivir con las comunidades de las escolas le permitió comprender una dimensión del carnaval que difícilmente pueda conocerse solamente mirando los desfiles por televisión o siguiendo videos en las redes.
“Me quedo mucho con cómo es vivir con el samba. Hay gente que vive para el samba y eso es difícil de explicar”, señaló.
Son historias que, según describió, pasan de generación en generación.
“Hay cosas que te cuentan que no están en los libros, no están en YouTube, no están en ningún lado. Están en la experiencia, en la vivencia”, destacó.
Para Jeremías, esa era precisamente una de las razones de su viaje: dejar de observar desde afuera para intentar comprender desde adentro.
¿Qué diferencia encuentra con el carnaval correntino?
La experiencia también le permitió establecer comparaciones con los ritmistas de Corrientes.
Y allí realizó una observación interesante: para él, la gran diferencia no pasa necesariamente por la capacidad musical.
“Muchos de los chicos que están tocando en Bella Vista, en Corrientes, tranquilamente podrían estar integrando estos lugares”, sostuvo.
La distancia, explicó, aparece principalmente en otro aspecto.
“Creo que pasa más por el compromiso que uno está dispuesto a tener con estos lugares. Ahí está la diferencia. Yo tuve que mudar mi vida básicamente”.
Su mirada no pretende colocar un carnaval por encima del otro. Por el contrario, remarca permanentemente que se trata de culturas y estructuras diferentes.
“Nada es mejor ni peor, pero sí hay muchas diferencias. Uno tiene que interpretar cosas que seguramente en nuestros lugares se manejan distinto”, explicó.
La primera vez con Mangueira: “Sentí que estaba en una tormenta”
Entre tantas experiencias nuevas existe una que difícilmente olvidará. Todavía estaba realizando las pruebas cuando llegó el momento de tocar por primera vez junto a la batería completa de Mangueira. Jeremías cerró los ojos durante unos segundos: “Te juro que sentí que estaba en el medio de una tormenta pesada”, recordó.
La sensación estuvo potenciada por una de las características musicales históricas de la batería verde y rosa: su particular utilización del surdo de primeira, elemento central de la identidad rítmica mangueirense. “Fue como una magia que me envolvió”, describió.
Una final con miles de personas y Daniela Mercury
Jeremías también tuvo la oportunidad de vivir desde adentro la reciente definición del samba-enredo de Mangueira para 2027.
La composición elegida fue “Oyá Por Nós”, de Lequinho, Júnior Fionda, Gabriel Machado, Guilherme Sá, Rodrigo Bandolim y Orlando Ambrósio. En la final fue defendida por Tinga, Grazzi Brasil y Daniela Mercury, ante una quadra colmada.
Para el bellavistense fue otro de esos momentos difíciles de procesar.
“Yo escuché a Daniela Mercury toda la vida y de repente estar ahí adentro… no entendía nada”, contó entre risas.
La experiencia volvió a mostrarle la dimensión social de las escolas: miles de personas dentro y fuera de la sede cantando el samba y acompañando la elección hasta entrada la madrugada.
“Es una energía que realmente te envuelve”, resumió.
“Acá te desean buen carnaval”
Hay pequeños detalles que también le llamaron la atención. En Río, contó, el carnaval atraviesa la vida cotidiana mucho antes de que llegue el momento de desfilar en el Sambódromo. Las escolas organizan durante todo el año feijoadas, encuentros, ensayos, shows y diferentes actividades, mientras la propia ciudad suma espectáculos y propuestas.
“Vas a comprar un agua al supermercado, salís y en época de carnaval la gente te dice: ‘Buen carnaval’. Te desea que disfrutes del carnaval”, contó.
Una frase sencilla que terminó convirtiéndose para el correntino en una señal de algo mucho más profundo.
“Con pequeños detalles uno se da cuenta de cómo esto tiene que ver con la cultura del lugar”.
Un bellavistense camino al Sambódromo
Ahora comienza otra etapa. Terminadas las disputas de samba, las baterías empiezan a trabajar sobre los arreglos de las composiciones que acompañarán a cada escola durante el próximo carnaval.
Salgueiro eligió recientemente su samba para el enredo dedicado a Xica da Silva, mientras Mangueira ya consagró la composición que acompañará su homenaje a Oyá.
Y allí estará Jeremías González Sand. Con kilómetros recorridos, horas de ensayo y todavía muchas cosas por descubrir, aquel ritmista que miraba desde Bella Vista las grandes baterías brasileñas ahora forma parte de ellas.
Su historia tiene algo de esas decisiones que el carnaval suele provocar: dejó lo conocido para meterse en el corazón mismo del samba.
Y cuando llegue el Carnaval 2027, dos de las baterías más emblemáticas de Río de Janeiro tendrán entre sus filas a un correntino que un día decidió vender sus cosas, cruzar la frontera y comprobar hasta dónde podía llevarlo un tambor.




