Teatro de la Ciudad: La Trastienda presentará un amparo colectivo y reclama diálogo con el Municipio

Antonia “Toni” Monzón, gestora cultural y referente del grupo de teatro independiente La Trastienda, cuestionó en declaraciones a Radionord la decisión de la Municipalidad de Corrientes de modificar el modelo de gestión del Teatro de la Ciudad. Aseguró que el grupo presentó el 26 de septiembre una propuesta para continuar administrando el espacio mediante un acuerdo de cogestión, pero nunca recibió una respuesta oficial. Confirmó que impulsarán un amparo colectivo con el acompañamiento de unas 400 personas y advirtió: “Lo que no se garantiza es la continuidad de una sala de teatro independiente”.

El conflicto por el futuro del Teatro de la Ciudad, ubicado en pasaje Villanueva 1470 de la capital correntina, sumó un nuevo capítulo luego del comunicado difundido por la Municipalidad de Corrientes, en el que anunció su intención de modificar el modelo de gestión del espacio cultural. Desde el grupo de teatro independiente La Trastienda, responsable de su funcionamiento durante las últimas dos décadas, cuestionaron la falta de diálogo institucional y anticiparon que recurrirán a la Justicia para defender la continuidad del proyecto.

Antonia Monzón explicó que el conflicto no se limita a la administración de un inmueble municipal, sino que involucra la preservación de una sala de teatro independiente construida colectivamente durante veinte años, con aportes del Instituto Nacional del Teatro, artistas, trabajadores culturales y elencos de la provincia. “Fundamentalmente, lo que queremos es que siga siendo una sala de teatro independiente. Creo que esa es la cuestión”, afirmó.

Una propuesta presentada en septiembre que nunca tuvo respuesta
Monzón reconstruyó el origen de las diferencias con el Municipio y recordó que, a comienzos de septiembre, representantes de La Trastienda mantuvieron una reunión con el intendente, durante la cual se conversó sobre el futuro del espacio.

Según relató, como resultado de ese encuentro, el grupo presentó formalmente el 26 de septiembre una propuesta que contemplaba la renovación del comodato y un esquema de cogestión con la Municipalidad. Sin embargo, aseguró que nunca recibieron una respuesta concreta.

“Le solicitamos un nuevo comodato, pero además le hicimos una propuesta de cogestión con algunos puntos específicos para hacerlo en forma conjunta con la Municipalidad. De esa presentación nunca tuvimos ninguna respuesta”, sostuvo.

La referente teatral explicó que, tras el vencimiento del comodato el pasado 31 de octubre, los integrantes de La Trastienda comenzaron a manifestarse públicamente para reclamar una definición sobre la continuidad del proyecto.

En ese contexto, señaló que se enteraron de la posición municipal a través de un comunicado difundido en redes sociales, sin que previamente se hubiera producido una nueva reunión con los responsables de la sala.

“Nos enteramos por redes del comunicado que hizo la Municipalidad, pero con nosotros nunca habló, no se reunió, no nos dio ninguna respuesta a la propuesta concreta del proyecto de cogestión que le habíamos presentado el 26 de septiembre”, cuestionó.

Para Monzón, esta situación representa una falta de consideración hacia quienes sostuvieron el espacio cultural durante dos décadas.

El Municipio propone ampliar el acceso a la sala
En su comunicado, la Municipalidad de Corrientes sostuvo que la modificación del modelo de gestión del Teatro de la Ciudad tiene como objetivo ampliar las posibilidades de utilización del espacio por parte de compañías, academias y diferentes expresiones artísticas.

Según la posición oficial, el cambio apunta a garantizar un acceso más amplio a las instalaciones y favorecer la participación de distintos sectores de la comunidad cultural.

Sin embargo, desde La Trastienda cuestionaron que esa propuesta implique necesariamente una mayor democratización del espacio.

Monzón sostuvo que el funcionamiento de una sala independiente ya contempla una dinámica participativa, abierta a distintos elencos y proyectos artísticos.

“No hay nada más democrático, participativo y de construcción colectiva cultural que una sala de teatro independiente”, expresó.

En ese sentido, reconoció que existen limitaciones de horarios y disponibilidad, como sucede en cualquier espacio destinado a actividades culturales, pero rechazó que esas circunstancias puedan interpretarse como restricciones deliberadas al acceso.

La gestora cultural consideró que existe un desconocimiento de las características del teatro independiente y del trabajo desarrollado en la sala.

“Hay como un desconocimiento absoluto de lo que hace una sala de teatro y lo que hace una actividad dentro de lo que es el teatro independiente”, afirmó.

La Trastienda no descarta otro modelo de administración
Monzón buscó dejar en claro que el grupo no pretende mantener necesariamente el control exclusivo de la administración del edificio.

Por el contrario, aseguró que están dispuestos a discutir diferentes alternativas, incluso la posibilidad de que se convoque a un concurso para seleccionar a quienes gestionen el espacio.

La condición que consideran fundamental es que el Teatro de la Ciudad conserve su carácter de sala independiente.

“Si administramos nosotros como asociación o le quieren dar a otro, que llamen a un concurso, no tenemos ningún problema. Acá la cuestión de la discusión es no perderla como sala de teatro independiente”, señaló.

La referente recordó, además, que durante la vigencia del comodato existió un convenio de cogestión que permitía al Municipio desarrollar actividades en las instalaciones.

Según explicó, durante la gestión de Fabián Ríos se realizaron ensayos de elencos estables municipales, funciones gratuitas y presentaciones de programas culturales.

Monzón mencionó especialmente el trabajo desarrollado por Ana Laredo, quien utilizó la sala para distintas propuestas vinculadas con la actividad artística municipal.

“Estaba previsto en ese convenio de cogestión que se pudieran realizar actividades culturales acordando con una agenda común”, explicó.

Desde su perspectiva, ese antecedente demuestra que la participación municipal y la administración independiente no son modelos incompatibles.

Veinte años de construcción colectiva
Otro de los ejes centrales del reclamo está relacionado con las inversiones y el trabajo realizado para transformar el inmueble en una sala teatral equipada.

Monzón recordó que el Instituto Nacional del Teatro aportó recursos destinados a infraestructura y equipamiento, mientras que numerosos artistas y grupos teatrales colaboraron con la construcción y el sostenimiento del espacio.

Relató que algunos elencos destinaron la totalidad o parte de la recaudación de sus funciones a financiar mejoras, como la terminación de camarines y las instalaciones necesarias para incorporar equipos de aire acondicionado.

“Hay muchísima gente que aportó mucha plata al lugar y trabajo”, destacó.

Para la referente cultural, el valor del Teatro de la Ciudad excede ampliamente su infraestructura edilicia.

“Una sala es solamente un edificio, porque la construcción colectiva de identidad, de sostenimiento, y lo que va a quedar a futuro, va a ser lo que construimos culturalmente”, reflexionó.

En esa línea, sostuvo que la trayectoria del espacio forma parte del patrimonio cultural de Corrientes y que cualquier decisión sobre su futuro debería contemplar la historia de quienes participaron en su desarrollo.

“Me parece una falta absoluta de respeto”
También manifestó su malestar por la forma en que se desarrolló la comunicación institucional.

Señaló que quienes integran La Trastienda son trabajadores de la cultura con formación profesional, experiencia en gestión y una extensa trayectoria en las artes escénicas.

Por ese motivo, consideró especialmente grave que una decisión sobre el futuro de la sala se conociera públicamente antes de que sus responsables recibieran una respuesta formal.

“Hace veinte años trabajamos, y me parece una falta de respeto para los trabajadores de la cultura y del teatro que nos tengamos que informar o nos enteremos por redes”, expresó.

También cuestionó que, según su experiencia, algunos funcionarios y concejales desconocen el funcionamiento y hasta la existencia de la sala, pese a su ubicación en pleno centro de la ciudad.

Para Monzón, esta situación refleja una dificultad más profunda para reconocer el aporte de los espacios culturales independientes a la vida comunitaria.

Un amparo colectivo con el acompañamiento de 400 personas
Ante la falta de una respuesta institucional, La Trastienda decidió avanzar con una presentación judicial.

Monzón confirmó que impulsarán un amparo colectivo para defender la continuidad del espacio, con el acompañamiento de aproximadamente 400 personas, además de la propia asociación civil.

“Nosotros vamos a presentar un amparo colectivo. Cuatrocientas personas nos acompañan en la presentación del amparo, además de la asociación civil de La Trastienda”, anunció.

La referente precisó que el comodato se encuentra vencido y que el grupo busca canalizar el conflicto por las vías institucionales.

También mencionó una iniciativa presentada en el Concejo Deliberante para solicitar información sobre la situación y promover una instancia de diálogo entre las partes.

Pese a la decisión de recurrir a la Justicia, aseguró que mantienen su disposición a reunirse con las autoridades municipales.

“Que nos llamen y que nos reunamos. No tenemos ningún inconveniente. Siempre fuimos, somos el teatro independiente, un espacio de trabajo colectivo en donde se hacen propuestas y se llega a un consenso”, sostuvo.

¿Qué ocurrirá con el equipamiento si La Trastienda deja el edificio?
La eventual salida de La Trastienda también abre interrogantes sobre el destino del equipamiento y las mejoras realizadas durante los años de funcionamiento de la sala.

Monzón explicó que, de acuerdo con el estatuto de la asociación civil y las condiciones de los aportes recibidos del Instituto Nacional del Teatro, los bienes incorporados al proyecto deberían transferirse a otra asociación destinada a las artes escénicas.

Según su interpretación, esto implicaría que el Municipio recuperaría el inmueble, pero no necesariamente los elementos que actualmente permiten su funcionamiento como sala teatral.

“Todo lo que tenemos, porque todo lo que está puesto ahí, nosotros por estatuto tenemos que cederlo a otra asociación civil destinada a las artes escénicas”, señaló.

La gestora cultural utilizó una expresión contundente para describir esa posibilidad: “Lo que le vamos a dejar es un galpón”.

De todos modos, aclaró que la intención del grupo es continuar defendiendo el proyecto por los canales institucionales y evitar una resolución que implique desarticular el espacio construido durante veinte años.

El temor a que se pierda una sala independiente
Monzón también expresó su preocupación por la posibilidad de que el Teatro de la Ciudad pase a funcionar exclusivamente como una dependencia cultural municipal.

En ese sentido, cuestionó el funcionamiento de otros espacios bajo administración estatal y mencionó, entre ellos, la Casa del Bicentenario, que recibió inversiones nacionales y equipamiento del Instituto Nacional del Teatro.

La referente planteó sus críticas como parte de una preocupación por la continuidad de las actividades artísticas y el aprovechamiento de la infraestructura cultural existente.

Consultada sobre si considera que la Municipalidad pretende cerrar el Teatro de la Ciudad, respondió que desconoce si esa es la intención, aunque teme que la transformación del modelo de gestión termine afectando su funcionamiento.

“No sé si quiere cerrar, pero seguramente quiere transformar en una sala municipal”, expresó, antes de cuestionar la política cultural del Municipio.

Se trata de una interpretación de la referente teatral que contrasta con la posición expresada por la Municipalidad, que presentó el cambio de gestión como una iniciativa destinada a ampliar el acceso a las instalaciones.

Un conflicto que trasciende la administración del edificio
La discusión sobre el futuro del Teatro de la Ciudad pone en debate una cuestión más amplia: la relación entre el Estado y las organizaciones culturales independientes en la administración de espacios públicos.

Mientras el Municipio plantea la necesidad de modificar el modelo de gestión para ampliar su utilización, La Trastienda sostiene que la participación estatal puede desarrollarse mediante acuerdos de cogestión sin afectar la autonomía artística y organizativa del proyecto.

Para Monzón, la diferencia central no está en quién administra formalmente el inmueble, sino en la continuidad de un modelo cultural que considera fundamental para la producción teatral correntina.

“Lo que no se garantiza es la continuidad de una sala de teatro independiente, que eso es lo que somos”, insistió.

Con el comodato vencido, una propuesta de cogestión que, según La Trastienda, continúa sin respuesta y una presentación judicial anunciada, el conflicto ingresa ahora en una etapa decisiva.

La posibilidad de alcanzar un acuerdo dependerá de que ambas partes encuentren una alternativa que contemple tanto las atribuciones municipales sobre el inmueble como la trayectoria, las inversiones y el trabajo colectivo que hicieron posible el desarrollo de la sala.

Mientras tanto, La Trastienda mantiene su reclamo y su disposición al diálogo, con un planteo que busca trascender la disputa administrativa: preservar un espacio de creación, encuentro y producción teatral independiente que forma parte de la historia cultural de Corrientes.

Scroll al inicio