
Enzo Arriola, panadero, describió en diálogo con la redacción de Radionord un escenario complejo para el sector, marcado por la suba constante de los costos de producción y una marcada retracción del consumo.
Explicó que los incrementos en los insumos básicos obligan a actualizar los precios con frecuencia para evitar trabajar a pérdida.
Como ejemplo, señaló que la bolsa de harina pasó en apenas dos semanas de valores cercanos a los 13.600 pesos a superar los 17.000 pesos, una situación que también se replica en productos como margarinas y grasas. Frente a este contexto, indicó que debió elevar el precio del pan a 3.000 pesos el kilo para intentar sostener la actividad y garantizar la reposición de materia prima.
Arriola sostuvo además que el consumo cambió significativamente y que los clientes ya no compran por cantidad sino por el dinero disponible. “La gente compra por pesos”, resumió, al explicar que muchos consumidores adquieren apenas 500 o 1.000 pesos de pan. A esto se suman las dificultades para afrontar salarios, cargas sociales y aportes previsionales, en un mes especialmente sensible por el pago del aguinaldo.
El referente del sector aseguró que la situación financiera actual es incluso más complicada que la atravesada durante la pandemia y advirtió sobre la competencia desigual que generan algunos productos comercializados a precios considerablemente más bajos. “No sabemos cómo competir con esos valores”, afirmó, al tiempo que remarcó que la preocupación es compartida por panaderos de distintas provincias que observan con inquietud la evolución de los costos y la falta de previsibilidad económica.



