En diálogo exclusivo con Radionord, la víctima de Gerardo Dahse rompió el silencio desde España para explicar los motivos que la llevaron a aceptar el acuerdo de juicio abreviado.
Rebeca, una de las denunciantes del exginecólogo Gerardo Dahse, rompió el silencio en una entrevista exclusiva con Radionord para aclarar su postura tras la firma del acuerdo de juicio abreviado. Radicada en España y a cargo del cuidado de su hija de diez años, expresó que el agotamiento emocional y la necesidad imperiosa de dar un cierre a un proceso judicial dilatado determinaron su resolución. Ante los cuestionamientos recibidos, enfatizó: «La gente dice que yo no represento a las víctimas, pero yo soy mi propia víctima. Yo soy la que estuve con todo esto».
Durante la conversación, la mujer revivió el fuerte impacto psicológico que le generó atravesar las pericias a la distancia y el temor latente a perder su puesto laboral por las reiteradas ausencias que demandaban las audiencias. Pese a que le hubiese gustado una condena de prisión efectiva de hasta 25 años, argumentó que la incertidumbre de extender el debate durante varios años sin garantías de un fallo firme terminó por desgastarla. Frente a esa encrucijada, priorizó su bienestar familiar y la inhabilitación del acusado para ejercer la medicina.
En relación a las especulaciones sobre la compensación económica estipulada, Rebeca fue tajante al señalar que ningún monto de dinero puede reparar el daño ni los abusos sufridos. Explicó que aceptó la propuesta judicial porque garantizaba que el imputado no volviera a ejercer la profesión, cumpliendo así con su meta principal desde que radicó la denuncia. «A mí el dinero no me sirve de nada, se lo dejé a mi mamá para que lo vaya manejando ella. Yo ya estoy en paz sabiendo que él no va a volver a tocar a otras chicas», aseveró.
Rememoró los obstáculos que debió superar a lo largo de casi tres décadas para poder romper el silencio y llevar el caso a los tribunales. Pese al costo personal que le significó negociar con su agresor, concluyó que la resolución le brindó la tranquilidad necesaria para seguir adelante con su vida en el exterior. Con la inhabilitación profesional de Dahse ratificada en el fuero judicial, la denunciante reafirmó que la decisión tomada respondió únicamente a su derecho como víctima de decidir sobre su propio proceso de sanación.




