Ciberalerta: 5 recaudos para evitar que hackeen tu impresora Wi-Fi

En diálogo con Nord24, la licenciada en Criminalística Sandra Arellano explicó que estos equipos almacenan temporalmente cada documento impreso y, si no están protegidos, pueden usarse para espiar, robar datos o atacar redes enteras. 

Las impresoras modernas dejaron de ser simples periféricos para convertirse en dispositivos inteligentes equipados con disco duro, memoria, procesador y conexión Wi-Fi, un avance que muchas veces pasa desapercibido desde la perspectiva de la ciberseguridad. En diálogo con Nord24, la licenciada en Criminalística Sandra Arellano advirtió que cada archivo que se imprime queda almacenado de manera temporal en la memoria del equipo, lo que convierte a estas máquinas en un blanco atractivo para los delincuentes digitales. “Si un ciberdelincuente puede llegar a acceder a la impresora, podría extraer información confidencial, archivos, contratos, identificaciones, historiales médicos, entre otros”, señaló la especialista, al tiempo que subrayó que el riesgo no es teórico: una impresora mal protegida puede filtrar datos sensibles sin que el usuario lo perciba.

El peligro, sin embargo, no se limita al robo de documentos. Arellano explicó que los atacantes pueden utilizar la impresora como punto de partida para un ataque rebote, escalando desde el equipo hacia la computadora o el celular del usuario, o incluso penetrando en los servidores de una empresa. Además, el ciberdelincuente podría tomar el control total del aparato, bloquear su uso o enviar correos fraudulentos en nombre de la víctima, comprometiendo tanto la información como la identidad digital del propietario.

Ante este escenario, la experta enumeró una serie de recaudos básicos pero indispensables que muchas personas ignoran. El primero es cambiar la contraseña apenas se instala el dispositivo, ya que las claves de fábrica son públicas y fáciles de vulnerar. También recomendó actualizar constantemente el software, apagar el Wi-Fi cuando no se utilice, desactivar la impresión remota si no es necesaria y, fundamentalmente, realizar un formateo completo antes de vender, tirar o regalar la impresora, con el fin de borrar definitivamente todos los datos almacenados en su memoria.

Arellano cerró con una metáfora contundente sobre la relajación de los usuarios frente a estos dispositivos: “Tenemos que considerar que si dejamos la puerta de la casa cerrada con llave y hasta con candado, pero si dejamos la ventana de la cocina abierta de par en par, en esa pequeña ventana se podría colar el ciberdelincuente digital si no tomamos los recaudos necesarios”. La advertencia pone en evidencia que, en materia de seguridad informática, ningún dispositivo conectado es insignificante y que la protección debe ser integral para evitar que una supuesta trivialidad se convierta en la entrada de un delito.

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