Raúl López, delegado de la zona de Sol de Mayo y responsable del comedor Mitai Porá, contó a Nord24 la difícil situación que atraviesan las familias afectadas por la crecida.
La crecida del río agravó la situación económica y social de numerosas familias de la zona de Sol de Mayo, donde los trabajadores ladrilleros quedaron sin posibilidades de continuar con su actividad. Raúl López, delegado de ese sector y administrador del comedor Mitai Porá, dialogó con Nord24 y reclamó asistencia para los vecinos que perdieron su fuente de ingresos. “No tienen nada, no tienen trabajo por la crecida del río y por la falta de insumos”, expresó. Según explicó, en Sol de Mayo hay entre 30 y 40 trabajadores ladrilleros, además de familias de sectores cercanos como Quinta Perret y Aritatí que también sufren las consecuencias de la inundación.
López describió el impacto de la creciente sobre la producción y aseguró que varios hornos quedaron completamente cubiertos por el agua antes de poder quemar los ladrillos. “Es que no tenemos ladrillo, nada, no tenemos producción”, manifestó. También señaló que la situación los tomó por sorpresa porque el río subió rápidamente y, a diferencia de otras ocasiones, el nivel del agua se mantuvo durante varios días. Ante este escenario, indicó que realizaron relevamientos y gestiones ante Desarrollo Humano para que las autoridades puedan comprobar las pérdidas y evaluar la asistencia necesaria. Sin embargo, advirtió que los recursos recibidos hasta el momento no alcanzan para cubrir todas las necesidades.
La emergencia también se refleja en el comedor Mitai Porá, que funciona bajo la responsabilidad de López y brinda asistencia alimentaria a unas 150 personas todos los días. Allí ofrecen leche y cenas, aunque la demanda supera las posibilidades de respuesta. «En el comedor 150, todos los días», detalló al explicar la cantidad de personas que concurren. El referente barrial contó que muchas familias atraviesan dificultades incluso para acceder a los alimentos básicos y que, en ocasiones, deben elegir entre el almuerzo y la cena. «A veces te piden almuerzo y capaz ellos ya dejan para la cena», relató.
López manifestó su preocupación por el pronóstico de una posible continuidad de la creciente y pidió respuestas urgentes para los trabajadores y las familias afectadas. Explicó que se acercaron a la Municipalidad y que también buscan mantener contacto con el Gobierno provincial para conseguir recursos y asistencia. “Estamos peleando por la ayuda”, sostuvo. Además, reclamó que las autoridades conozcan directamente la realidad de los vecinos y las pérdidas sufridas por el sector ladrillero. «Hay gente que ni para comprar un kilo de pan tiene», advirtió, al insistir en la necesidad de una respuesta que permita afrontar la emergencia.




