Emilio Matamoros, integrante del legendario conjunto cubano y heredero de una de las familias fundamentales de la música caribeña, dialogó con Radionord, sobre la historia del son, el fenómeno mundial de Buena Vista Social Club y la vigencia de “Lágrimas Negras”. El grupo se presentará el viernes 13 de noviembre, desde las 21, en PIBA Beach, con un espectáculo que celebra los 95 años de una de las canciones más emblemáticas de Latinoamérica.
El próximo viernes 13 de noviembre, Corrientes será escenario de un encuentro musical que unirá el Caribe con el Litoral argentino, dos territorios atravesados por profundas tradiciones populares, la danza y una fuerte identidad cultural. El legendario Septeto Matamoros llegará a PIBA Beach para presentar un espectáculo especial dedicado a los 95 años de “Lágrimas Negras”, considerada una de las obras fundacionales del bolero son cubano.
En la previa de su presentación, Emilio Matamoros, integrante del conjunto y continuador del legado musical de su familia, dialogó con Raadionord 97.3, donde recorrió la historia del son cubano, recordó a los grandes intérpretes que difundieron este género por el mundo y reflexionó sobre la importancia de mantener viva una tradición que atraviesa generaciones.
El son cubano, una música con más de un siglo de historia
Durante la entrevista, Matamoros explicó que el son cubano tiene sus raíces en el oriente de la isla, particularmente en regiones como Guantánamo, Santiago de Cuba y Manzanillo, desde donde comenzó a expandirse hacia La Habana a principios del siglo XX.
“El son cubano ya tiene más de cien años. Nació en la zona oriental de Cuba y, cuando llegó a La Habana, comenzó a transformarse y a incorporar otras modalidades. A pesar de que Cuba es una isla pequeña, tiene muchísimas variantes de son”, explicó.
El músico mencionó expresiones como el son montuno, el sucu-sucu, el kiribá y otras modalidades regionales que comparten una misma estructura rítmica y armónica.
Para explicar su esencia al público argentino, encontró una comparación particularmente cercana a nuestras tradiciones populares.
“El son cubano es como el payador acá en Argentina. Se improvisa, se expresa y se interpreta a través de los versos. Es una música que permite contar lo que sucede y transmitir lo que siente el pueblo”, señaló.
En ese sentido, destacó que el género constituye una de las expresiones más auténticas de la identidad cultural cubana y que su influencia se extiende a buena parte de la música latinoamericana.
“Para nosotros el son es el patrimonio de Cuba. Ahora muchos lo llaman salsa, pero la salsa es hija del son. La salsa es un estilo comercial; el verdadero patrón armónico y rítmico viene del son cubano”, sostuvo.
De Compay Segundo a Buena Vista Social Club
La conversación también permitió recuperar algunos capítulos fundamentales de la historia de la música cubana y su proyección internacional.
Matamoros recordó especialmente la relación del conjunto familiar con Compay Segundo, uno de los grandes referentes del género, cuya trayectoria alcanzó una nueva dimensión internacional gracias al fenómeno de Buena Vista Social Club.
“Compay Segundo estuvo doce años en el Septeto Matamoros cuando lo dirigía mi abuelo. Era clarinetista. Por el grupo pasaron grandes figuras de la música cubana”, recordó.
El músico también se refirió al impacto que tuvo el documental dirigido por Wim Wenders a finales de los años noventa, que permitió que una generación de intérpretes históricos recuperara protagonismo ante millones de espectadores.
Según su mirada, aquella producción representó mucho más que un éxito discográfico o cinematográfico: significó el reencuentro de Cuba con una parte fundamental de su patrimonio musical.
“En Cuba, en aquel momento, prácticamente no se escuchaba el son cubano. Había otras tendencias culturales y muchos de aquellos músicos habían quedado un poco olvidados”, expresó.
Matamoros consideró que Buena Vista Social Club permitió recuperar un repertorio que identificaba a Cuba en el mundo, con composiciones como “Chan Chan”, “Son de la Loma”, “Guantanamera” y “Lágrimas Negras”.
“Gracias a Buena Vista Social Club, el son volvió a tener su lugar. Regresó a los teatros, las fiestas, las discotecas y los escenarios de todo el mundo. Para nosotros fue una explosión maravillosa y estamos profundamente agradecidos”, manifestó.
“Lágrimas Negras”, una canción que atraviesa generaciones
Uno de los momentos centrales de la entrevista estuvo dedicado a “Lágrimas Negras”, la composición de Miguel Matamoros que se convirtió en un clásico universal y que será protagonista del espectáculo en Corrientes.
La canción, compuesta en 1929, fusionó la sensibilidad romántica del bolero con la cadencia del son cubano y abrió un camino que luego recorrerían innumerables artistas de diferentes géneros.
Consultado sobre las distintas versiones que se realizaron a lo largo de las décadas, entre ellas la interpretación de Bebo Valdés y Diego El Cigala, Emilio Matamoros celebró la capacidad de la obra para adaptarse a nuevas sonoridades.
“Me parece muy bien porque la música cubana se adapta a cualquier género. Es una música popular, que viene del pueblo, con arreglos sencillos, fáciles de entender, pero que transmiten un mensaje profundo”, explicó.
El músico destacó que la composición fue reinterpretada en diferentes idiomas y estilos, desde el jazz y el flamenco hasta la bachata y otras expresiones contemporáneas.
“Cada artista la interpreta desde su propio género y eso es importante para nosotros, porque significa que ‘Lágrimas Negras’ sigue vigente. Cada día está más vigente”, afirmó.
También subrayó la enorme circulación que mantiene la canción en las plataformas digitales, donde distintas interpretaciones acumulan millones de reproducciones.
“Todos los artistas que han cantado ‘Lágrimas Negras’ tienen millones de visualizaciones. Eso es lo importante, que la canción siga llegando a nuevas generaciones”, destacó.
Treinta años de una nueva generación del Septeto Matamoros
Durante la charla, Emilio también recordó la historia familiar que sostiene al conjunto, cuyos orígenes se remontan a 1928, cuando Miguel Matamoros comenzó a proyectar internacionalmente su música desde Santiago de Cuba.
El músico explicó que la formación actual celebró en junio sus treinta años de trayectoria bajo su conducción, continuando una tradición que pasó por distintas generaciones de la familia.
“Estamos cumpliendo treinta años. En junio celebramos los treinta años de esta generación del Septeto. Anteriormente estuvieron mi abuelo y mi mamá. Es una historia que viene desde 1928”, relató.
La continuidad del conjunto representa una responsabilidad artística y cultural: preservar un repertorio histórico y, al mismo tiempo, acercarlo a públicos que descubren por primera vez los sonidos tradicionales de Cuba.
Matamoros también recordó su participación en celebraciones vinculadas con Buena Vista Social Club, entre ellas una presentación realizada en Chile durante 2022, que le permitió compartir escenario con músicos asociados a ese fenómeno internacional.
“Los medios y los bailarines son fundamentales para la música”
Hacia el cierre de la entrevista, el músico dejó una reflexión sobre quienes contribuyen a mantener viva la música popular.
Agradeció especialmente el trabajo de los medios de comunicación que difunden las expresiones culturales y el papel de los bailarines, a quienes considera protagonistas indispensables de la continuidad de los géneros tradicionales.
“Siempre estoy agradecido por las entrevistas que hacen los medios. Sin ustedes no somos nada. Como yo digo, hay dos protagonistas fundamentales: los medios y los bailarines. Son los que hacen la música”, expresó.
Sus palabras adquieren un significado especial en una región como el Litoral argentino, donde el chamamé también encuentra en el baile, la transmisión familiar y los encuentros populares una parte esencial de su identidad.
Corrientes se prepara para una noche de música cubana
La presentación del Septeto Matamoros se realizará el viernes 13 de noviembre, desde las 21 horas, en PIBA Beach, en la zona de Playa Arazaty, y propondrá un recorrido por el repertorio histórico de la agrupación, con especial protagonismo de “Lágrimas Negras”.
El espectáculo forma parte de una propuesta que busca acercar al público correntino los ritmos tradicionales del Caribe, en una celebración donde la música y la danza serán protagonistas.
Las entradas anticipadas se encuentran disponibles en PIBA y a través de Butacauno, con un valor de $30.000 más cargo por servicio para el primer lote.
Con más de un siglo de historia musical detrás de su apellido, Emilio Matamoros llegará a Corrientes para compartir mucho más que un concierto: una tradición que continúa atravesando fronteras y generaciones, demostrando que las grandes canciones populares nunca dejan de encontrar nuevos públicos.




