En el Día Nacional del Perro, la médica veterinaria Andrea Santamarina advirtió a través de Nord24 sobre el peligro de tratar a las mascotas como “hijos”.
En el marco del Día Nacional del Perro, la médica veterinaria Andrea Santamarina (M.P. 0912) instó a la comunidad a reflexionar sobre la naturaleza de la especie canina, más allá de su histórico rol como el “mejor amigo del hombre”. En declaraciones exclusivas a Nord24, la profesional recordó que este vínculo único se inició en la prehistoria, cuando el perro comenzó su evolución a partir del lobo hasta transformarse en el animal que conocemos hoy. Sin embargo, enfatizó que se trata de una especie completamente diferente a la nuestra, por lo que resulta indispensable reconocer y respetar sus particularidades biológicas y evolutivas.
La especialista advirtió con preocupación sobre la creciente tendencia social de considerar a las mascotas como “hijos”, señalando que la humanización extrema representa un avasallamiento a su identidad. Según Santamarina, conductas como pretender que se comporten como niños humanos, alimentarlos de forma inadecuada o ejercer sobre ellos un cuidado obsesivo compulsivo, terminan vulnerando la propia esencia del animal. “Amar al perro es también respetar su identidad genética”, afirmó la veterinaria, remarcando que el afecto hacia ellos debe demostrarse respetando sus características naturales y no asimilándolos a la especie humana.
Para canalizar ese amor de manera saludable, la médica veterinaria detalló que se deben cumplir estrictamente cuatro pilares básicos: alimentación, sanidad, hábitat y la parte social, la cual incluye la interacción con otros animales de su misma especie. Asimismo, hizo hincapié en la responsabilidad económica y de tiempo que conlleva una adopción, puesto que el tutor debe estar en condiciones de cubrir desde la atención veterinaria y el plan sanitario, hasta su recreación y abrigo. Al respecto, fue categórica al sostener que si no se pueden garantizar estos requisitos mínimos, no es el momento ideal para sumar un animal al hogar: “Para tenerlo mal, mejor no tenerlo”.
Santamarina hizo un llamado a encontrar un punto medio que equilibre el afecto con el respeto a la naturaleza canina, asegurando que el proteccionismo desmedido puede ser tan nocivo como el maltrato o el abandono físico. Como seres capaces e inteligentes, los humanos tienen la responsabilidad de construir una convivencia respetuosa y amorosa, adaptada a las necesidades reales del animal. La profesional concluyó que, aunque en los tiempos actuales parezca difícil hallar ese equilibrio en la relación humano-animal, es un objetivo completamente posible y necesario de lograr para el bienestar de las mascotas.




