Diseño y desarrollo: Creó ladrillos ecológicos a partir de maples de huevo reciclados


José Daniel Fernández, estudiante de la Licenciatura en Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE, desarrolló un innovador ladrillo ecológico elaborado a partir de maples de huevo reciclados, un proyecto que surgió inicialmente como trabajo práctico universitario y que hoy muestra resultados prometedores en materia de construcción sustentable.


Jose Fernandez, estudiante. Tema: Desarrolla maples de huevos

En diálogo con Nord24, Fernández contó que su interés por las problemáticas ambientales comenzó hace más de 15 años, motivado por la falta de conciencia sobre el tratamiento de residuos y el impacto ambiental de los basurales a cielo abierto.
“Siempre me llamó poderosamente la atención el tema ambiental y los residuos. Veía la ciudad y me preguntaba cómo no había más conciencia sobre el cuidado del ambiente”, explicó.El joven relató que en 2023 decidió inscribirse en la nueva carrera de Diseño Industrial de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), donde descubrió las posibilidades que ofrece el diseño aplicado a la innovación y al desarrollo sustentable.

La iniciativa nació a partir de un trabajo práctico de la materia Tecnología de los Materiales, en el que los estudiantes debían crear o diseñar un nuevo material.“Cuando llegó esa propuesta fui directamente al tema residuos y basurales a cielo abierto”, recordó.
Tras investigar distintos materiales reciclables como plástico, cartón y residuos orgánicos, Fernández decidió enfocarse en los maples de huevo, un elemento ampliamente descartado por comercios y locales gastronómicos.“Me llamaba la atención porque es un material noble, limpio y prácticamente no requiere tratamiento previo”, señaló.

El estudiante comenzó las primeras pruebas de manera artesanal en su casa, utilizando herramientas domésticas como licuadoras y secadores de pelo para triturar y secar el material.“Fue un proceso de mucha exploración. Incluso terminé quemando una licuadora y un secador de pelo”, comentó entre risas.

Luego de numerosos ensayos y ajustes en las proporciones de los materiales aglutinantes, logró fabricar un ladrillo compacto secado al aire libre, sin necesidad de cocción en hornos, lo que también reduce el impacto ambiental del proceso productivo.Durante este año, Fernández avanzó en pruebas técnicas y ensayos de laboratorio con el acompañamiento de especialistas de la UNNE, entre ellos la arquitecta Mónica Sosa y los ingenieros Pablo Martina y Federico Solari.

Gracias a las evaluaciones realizadas en laboratorios de la Facultad de Arquitectura e Ingeniería, el proyecto obtuvo resultados alentadores.“Los ensayos posicionan al material como el segundo mejor aislante térmico después de la madera”, explicó.

Además, indicó que el ladrillo presenta buena resistencia a la compresión para ser utilizado en muros divisorios o estructuras livianas. Destacó el acompañamiento recibido por parte de docentes y especialistas de la universidad y aseguró que continuará perfeccionando el material para explorar futuras aplicaciones en construcción sustentable.“La verdad estoy feliz por los resultados y viendo cómo seguir avanzando”, concluyó.

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