
Miguel Ponce, economista cuestionó en diálogo con Nord24 el nivel del poder adquisitivo de las familias argentinas y advirtió que los aumentos previstos para el Salario Mínimo, Vital y Móvil no alcanzarían para recuperar el poder de compra de los trabajadores. En ese sentido, sostuvo que la evolución del salario real dependerá en buena medida de que el proceso de desinflación permita recomponer los ingresos.
Ponce cuestionó además la forma en que se determina el salario mínimo y puso como ejemplo el conflicto entre el Gobierno y los trabajadores universitarios. Según señaló, mientras los gremios reclaman una recomposición para recuperar parte del poder adquisitivo perdido, las propuestas oficiales se mantienen muy por debajo de esas demandas.
El economista vinculó la pérdida de ingresos con la caída del consumo interno y sostuvo que las familias cuentan cada vez con menos dinero disponible después de afrontar gastos esenciales como servicios, educación, salud y alimentación. En ese contexto, afirmó que la disminución del consumo también repercute sobre la actividad de las empresas, particularmente de las pequeñas y medianas industrias.
Ponce también alertó sobre el nivel de endeudamiento de los hogares y aseguró que algunas empresas están tomando créditos para ayudar a sus empleados a afrontar compromisos financieros. A su entender, esta situación evidencia el impacto que tiene la pérdida de poder adquisitivo sobre el funcionamiento de la economía real y el empleo.
Finalmente, sostuvo que el salario mínimo continúa muy alejado del valor de la canasta necesaria para cubrir las necesidades de una familia. Para Ponce, establecer futuros aumentos nominales sin considerar la evolución de los precios implicaría anunciar ingresos en pesos que podrían perder capacidad de compra, profundizando la distancia entre los indicadores macroeconómicos y la situación cotidiana de los hogares.



