Sergio Ocampo, profesor, expresó en Nord24 que enseñar no es solo transmitir datos, sino transformar la información en conocimiento, y reclamó reconocimiento real más allá del saludo protocolar.
En el marco del Mes del Docente, el profesor Sergio Ocampo dialogó con Nord24 y planteó una pregunta central: “¿Qué lugar ocupa hoy quien enseña?”. En una sociedad con acceso inmediato a enormes cantidades de información, Ocampo advirtió que “tener información no significa necesariamente comprenderla”. Allí, destacó, aparece una de las funciones fundamentales del educador: “ayudar a transformar la información en conocimiento, desarrollar pensamiento crítico, enseñar a preguntarse, a cuestionar, argumentar, a fundamentar, a escuchar y a construir una mirada propia sobre la realidad, una realidad que cada vez es más compleja”.
El docente remarcó que, aunque cambien las tecnologías y los saberes, “hay algo que sigue siendo irremplazable en esta escena: la presencia de un docente”. Ocampo explicó que enseñar no se reduce a transmitir información, sino que implica “conocer, diseñar, planificar, interpretar, tomar decisiones, formarse, capacitarse, evaluar, revisar las propias prácticas, es decir, reflexionar, construir las condiciones para que otro pueda aprender”. Un trabajo, subrayó, “que muchas veces no es reconocido” y exige condiciones adecuadas para poder desplegar todo su potencial.
Sobre la vocación, el profesor aclaró que existe “una dimensión vocacional en la tarea de enseñar, pero no podemos reducir la docencia solamente a su vocación”. “El docente es un profesional y un trabajador de la educación. Necesita formación, actualización, reconocimiento, condiciones adecuadas para poder enseñar”, afirmó. Citando a la filósofa Hannah Arendt, remarcó que el educador asume una responsabilidad frente al mundo y las nuevas generaciones, mientras que Paulo Freire, recordó, planteaba que “la educación tiene la posibilidad de transformar a las personas que luego puedan transformar el mundo”.
“Este mes del docente creo que el reconocimiento no debería quedarse solamente en un saludo”, concluyó Ocampo. El profesional reclamó “reconocer la importancia social de enseñar”, ya que el trabajo docente “se vuelve visible cuando aparecen los problemas, pero pocas veces vemos todo lo que ocurre silenciosamente todos los días: preparar una clase, escuchar, explicar, acompañar, contener, evaluar, volver a intentar y comenzar nuevamente al día siguiente”.




