Facundo Rodríguez, el guitarrista que encontró en el chamamé un camino de vida

El músico santafesino repasó en Radionord su recorrido artístico, desde sus primeros pasos en Lanteri hasta su llegada a Corrientes, sus trabajos junto a Rudi y Nini Flores, sus experiencias internacionales y su actual participación en el proyecto de los 50 años de trayectoria de Bocha Sheridan. También habló de “Chamamé Río”, su proyecto audiovisual para rescatar obras y compartirlas con grandes referentes de la música regional.

Hay músicos que ocupan el centro del escenario y otros cuya guitarra se convierte en una pieza fundamental para que las historias de grandes artistas puedan ser contadas. Facundo Rodríguez pertenece a ese segundo grupo. Desde su llegada a Corrientes, construyó una trayectoria vinculada al chamamé, compartiendo escenarios, grabaciones y proyectos con algunos de los nombres más importantes del género.

En Radionord, el guitarrista repasó buena parte de ese camino, que comenzó lejos de Corrientes, en Lanteri, Santa Fe, y que con el paso de los años lo llevó a Buenos Aires, Europa, Japón y Rusia, además de convertirlo actualmente en uno de los músicos que acompaña a Bocha Sheridan en el proyecto por sus 50 años de trayectoria.

Rodríguez contó que se instaló en Corrientes en 2009 y que sus primeros trabajos en la región estuvieron ligados a Los Hijos de los Barrios. Poco después llegó uno de los encuentros que marcaría su carrera: Rudy Nini.

“Me vine a vivir en 2009 y empecé a tocar con Los Hijos de los Barrios. Después conocí a Nini”, recordó.

El vínculo comenzó a consolidarse en 2011, cuando participó junto a Nini de un Festival de Invierno. A partir de allí comenzaron a trabajar juntos y posteriormente se sumó Rudi Flores, dando forma a una etapa fundamental en la formación artística.

Del chamamé correntino al Teatro Colón

Uno de los capítulos más importantes de su carrera llegó en 2015, cuando formó parte del Quinteto de Nini y tuvo la posibilidad de presentarse en el Teatro Colón.

Recordó aquella experiencia como una de las más intensas de su trayectoria. El concierto comenzaba a las 11 de la mañana, pero los nervios hicieron que la noche anterior prácticamente no pudiera dormir.

“La noche anterior casi no dormí de los nervios, de la ansiedad”, relató.

El quinteto estaba integrado por Juan Pablo Navarro en contrabajo, Matías Martín en piano, Guillermo Rubino en violín, Nini y Rodríguez en guitarra. El teatro estaba colmado y, según recordó, un momento inesperado terminó ayudándolo a relajarse: durante uno de los temas apareció un tradicional sapucay desde el público.

“Cuando ya meten un sapucay, Nini me mira, se ríe y listo, nos sentimos en casa”, recordó entre risas.

Aquella etapa también le permitió compartir escenario con figuras internacionales. Rodríguez recordó, por ejemplo, la participación junto a Nini en el concierto de José Carreras, donde acompañaron al reconocido tenor en una interpretación de “Kilómetro 11”.

El músico destacó especialmente el trato humano que recibió del artista español, pese al enorme dispositivo de seguridad que lo rodeaba.

De Corrientes a Europa

La carrera de Rodríguez también comenzó a trascender las fronteras. Junto a Nini realizó una gira por Francia y Bélgica, en una experiencia que coincidió con el Mundial de Fútbol de Brasil 2014.

El músico recordó especialmente el concierto en París y la recepción que tuvo el chamamé entre públicos que no estaban familiarizados con el género.

“El público estaba súper interesado, atento, escucha. No va a esperar un sapucai ahí, salvo que haya un correntino”, contó.

Según explicó, los espectadores extranjeros incluso tenían que aprender algunos códigos propios de la música regional, como el momento exacto para aplaudir.

“El que es de ese lugar escucha y va aprendiendo. Está muy atento”, explicó.

La guitarra como puente entre culturas

Uno de los capítulos más particulares de su trayectoria fue el viaje a Japón en 2021, luego de establecer un vínculo con Masahiro, un músico japonés interesado en aprender chamamé.

El contacto había comenzado años antes, cuando Masahiro llegó a Corrientes para estudiar música regional. Rodríguez lo acompañó durante una presentación en la Fiesta Nacional del Chamamé y, posteriormente, continuaron trabajando a distancia.

En plena pandemia, Rodríguez grabó guitarras para el proyecto del músico japonés. En 2021 llegó la invitación para viajar y formar un grupo.

La delegación finalmente estuvo integrada por Rodríguez, Julio Ramírez, su hermano, un contrabajista y una pareja de baile, con distintas presentaciones en Japón.

“Fuimos los cinco a Japón, 45 días allá. Fue una experiencia única”, recordó.

El grupo realizó cinco conciertos, incluyendo presentaciones en un hotel construido para los Juegos Olímpicos y en teatros de distintas ciudades. El público japonés recibió el chamamé con curiosidad y respeto, aunque en algunos casos no sabía exactamente cómo reaccionar ante la música.

Rodríguez recordó que durante algunas interpretaciones los espectadores esperaban para saber cuándo aplaudir y que, en determinadas presentaciones, algunos incluso comenzaron a bailar de una manera espontánea al encontrar similitudes entre ciertos ritmos regionales y la milonga o el tango.

Una guitarra que llegó hasta Rusia

Más recientemente, Rodríguez compartió escenario con el reconocido guitarrista brasileño Yamandú Costa, con quien grabó el disco “Guitarras para el Sur”, un trabajo que reúne repertorio criollo, tango, milonga, chamamé y polca paraguaya.

El proyecto tuvo una presentación en Trento, Italia, y posteriormente ambos músicos viajaron a Rusia para participar de festivales internacionales de guitarra.

En Moscú, Rodríguez llegó a tocar frente a unas 1.700 personas, en uno de los escenarios más importantes de la ciudad.

“Fue soñado. Ver el nivel de producción y de técnica, los micrófonos, todo te llama la atención”, contó.

El viaje tuvo además una particularidad debido al contexto internacional. Los músicos debieron realizar diferentes recorridos aéreos y Rodríguez llegó incluso antes que Yamandú Costa, cuyo vuelo tuvo que desviarse por la situación de seguridad en la región.

A pesar de las dificultades, la experiencia quedó entre las más importantes de su carrera.

El encuentro con Bocha Sheridan

En paralelo a todos esos proyectos, Facundo Rodríguez fue construyendo un vínculo artístico con Bocha Sheridan.

El músico recordó que hacia 2017 regresó a Corrientes y participó de una producción de Sheridan. Algunos de los arreglos realizados durante aquel período terminaron incorporándose posteriormente al repertorio del reconocido chamamecero.

“Muchos de esos arreglos después quedaron fijos en el repertorio de Bocha, en algunas cosas de ‘Viejo Caá Catí’ y de varios clásicos”, explicó.

Ahora, esa relación artística tomó una nueva dimensión con el proyecto que celebra los 50 años de trayectoria de Bocha Sheridan.

Rodríguez participa en la producción musical y los arreglos y acompañará al artista durante la gira.

“Para mí es un privilegio formar parte de un proyecto de esta magnitud, por lo que significa Bocha para nuestra música”, sostuvo.

La preparación incluyó recuperar canciones de distintas etapas de la carrera de Sheridan, incluso material de su época vinculada con Paraguay. Rodríguez explicó que algunos temas ya estaban encaminados, mientras que otros tuvieron que ser reconstruidos y arreglados desde cero.

También adelantó que se trabaja en la grabación de un disco por los 50 años, aunque todavía se analizan distintas posibilidades para definir dónde se realizará el registro. Buenos Aires, Córdoba y la región aparecen entre las alternativas.

“Chamamé Río”, una forma de rescatar la memoria musical

Otro de los proyectos que ocupa buena parte de su presente es “Chamamé Río”, una propuesta audiovisual que Rodríguez lleva adelante junto a diferentes músicos y que busca rescatar obras y generar encuentros musicales.

La idea nació hace aproximadamente cuatro años y parte de una premisa sencilla: reunir músicos, recuperar repertorios y dejar que la música fluya.

“La idea es que sea lo más natural posible, sin que tengamos que arreglar el repertorio. Nos encontramos con los distintos participantes y que la música fluya”, explicó.

El proyecto permitió registrar encuentros con diferentes referentes y trabajar sobre repertorios de artistas y agrupaciones como Quinteto Cocomarola e Imaguaré, entre otros.

La última temporada reunió 14 canciones y 14 videos, cuyos audios también fueron publicados en plataformas digitales.

Rodríguez adelantó además que ya se trabaja en una nueva temporada, que será la quinta de YouTube y tendrá su correspondiente volumen discográfico.

Una carrera construida desde el aprendizaje

A lo largo de la entrevista, el guitarrista dejó en claro que su carrera no se construyó desde la búsqueda de protagonismo, sino desde el aprendizaje y el intercambio con otros músicos.

Ha trabajado con artistas como Rudy Nini, Rudy Flores, Julio Ramírez, Mateo Villalba, Coqui Ortiz, Yamandú Costa y, actualmente, Bocha Sheridan, entre muchos otros.

“Estoy muy contento. Disfruto todo lo que proyecto, cada proyecto lo disfruto al cien por ciento, de compartir con distintos músicos y colegas, aprendiendo mucho”, afirmó.

Para Rodríguez, uno de los mayores desafíos consiste justamente en adaptarse a las particularidades de cada artista y estilo.

“No es lo mismo tocar la guitarra en el estilo de Cocomarola que tocar el estilo Imaguaré o el estilo de Mateo”, explicó.

Lejos de considerar esa diversidad como una dificultad, la entiende como una oportunidad de crecimiento.

“Agradezco a la vida tener estas posibilidades. Es un sueño que puedo cumplir. Jamás me imaginé que iba a estar tocando con Mateo, con Rudi, con mis ídolos”, reconoció.

Desde aquel pueblo santafesino de Lanteri hasta los escenarios de Corrientes, París, Tokio y Moscú, la historia de Facundo Rodríguez se fue construyendo nota a nota, encuentro a encuentro y guitarra en mano. Hoy, convertido en uno de los músicos que acompaña y sostiene grandes proyectos del chamamé, continúa recorriendo ese camino con la misma premisa que lo acompañó desde sus comienzos: aprender, compartir y mantener viva la música de la región.

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