Gliceria lleva una vida atravesada por el arte. Danza, actuación, maquillaje, caracterización, diseño, coreografía e imagen escénica forman parte de un recorrido que comenzó en Corrientes, pasó por Buenos Aires y encontró en Madrid un nuevo territorio para crecer.
En Argentina, esa versatilidad le valió el apodo de “la mujer orquesta”. Su trayectoria incluye trabajos en producciones como El Marginal y Diario de un Gigoló, la codirección del espectáculo Fátima 100% en Las Vegas y cinco años consecutivos a cargo del maquillaje de Papá Noel para Coca-Cola.
Madrid abrió otra etapa. Allí, Gliceria amplió su trabajo artístico y audiovisual y también comenzó a ocupar un lugar frente a cámara. Participó en Legado, producción de Netflix, donde interpretó a una reportera que debía formularle una pregunta a José Coronado, uno de los actores que más admira. Luego llegaron participaciones en Machos Alfa y Anatomía de un instante. A esos proyectos se suman otros trabajos que llegarán a las pantallas durante 2027.
Uno de los hitos recientes de su carrera también tuvo nombre propio: Manuel Turizo. Gliceria estuvo a cargo de su maquillaje para una campaña publicitaria y cumplió así uno de los objetivos profesionales que se había propuesto desde sus primeros años de carrera.
Pero su universo creativo no termina en el cine, la televisión o los escenarios. También desarrolló una línea propia de bikinis de competición y trabaja con atletas de Europa y Sudamérica. Diseño, colorimetría, imagen y preparación escénica confluyen en una actividad que vuelve a poner en evidencia el rasgo que atraviesa toda su trayectoria: la capacidad de convertir distintas disciplinas en una misma forma de expresión.
Durante años, buena parte de sus principales trabajos transcurrió lejos del centro de la escena. Gliceria construyó la imagen de artistas, participó en producciones de gran alcance y aportó su mirada creativa a proyectos en los que otros ocupaban el primer plano. Esa “fama silenciosa” comienza ahora a transformarse en reconocimiento público.
Una muestra de ese nuevo momento es la entrevista que le realizó El Mundo, uno de los principales diarios de España y una referencia de la prensa europea. El medio puso el foco no solo en su recorrido profesional, sino también en una característica que permanece intacta después de más de tres años en Madrid: su vínculo con Corrientes.
Cuando habla de su ciudad natal, Gliceria deja ver una emoción particular. La distancia no borró sus raíces ni desplazó el lugar que Corrientes ocupa en su identidad. Al contrario, la experiencia europea parece haber reforzado la conciencia sobre su propio origen. “En Madrid sentí que podía conservar quién era y de dónde venía, pero, al mismo tiempo, incorporar nuevas experiencias, nuevas formas de trabajar y nuevas influencias”, explicó.




