Bocha Sheridan: “El chamamé forma parte de mi ser, es algo muy especial”

Santiago “Bocha” Sheridan visitó los estudios de Radionord y repasó su historia con la música que lo acompaña desde la infancia. Recordó aquellos días en el campo escuchando LT12 de Paso de los Libres; habló de los cambios que atravesó el género; compartió canciones en vivo y anticipó la continuidad de su gira por los 50 años de trayectoria, que tendrá una próxima parada en Posadas.

Hay músicas que se aprenden y otras que parecen estar presentes desde antes de poder nombrarlas. Para Santiago “Bocha” Sheridan, el chamamé pertenece a esa segunda categoría.
En una jornada especialmente dedicada a celebrar la música correntina, el reconocido cantante pasó por los estudios de Radionord acompañado por su hijo Micky y convirtió la entrevista en una extensa charla de recuerdos, reflexiones y canciones.

“El chamamé forma parte de mi ser y es algo tan especial. Es parte de nuestra cultura”, resumió Sheridan al intentar explicar una relación que comenzó mucho antes de convertirse en uno de los intérpretes más reconocidos del género.

Una radio encendida en medio del campo

Para encontrar el comienzo de esa historia hay que viajar hasta su infancia.
El Bocha nació en el Paraje “San Salvador”, Departamento Paso de los Libres. Allí, en el campo, el chamamé ingresó a su vida a través de su madre, sus tíos y una radio que permanecía prácticamente sintonizada en el mismo lugar.
“Aprendimos a escuchar chamamé a través de nuestra madre y de nuestros tíos. En aquella época, cuando nacimos, lo único que teníamos para escuchar era la radio”, recordó.
La emisora era LT12 Radio General Madariaga de Paso de los Libres. “Mi mamá ya tenía la sintonía. Prendía la radio y sonaba la música que es nuestra, el chamamé”, relató.

Aquella radio rural era mucho más que entretenimiento. Sheridan recordó que también funcionaba como un verdadero servicio de comunicación para pobladores alejados de los centros urbanos, transmitiendo mensajes y novedades en una época en la que las distancias tenían otro peso. Entre esos mensajes cotidianos aparecían las melodías que terminarían marcando su vida.

“El chamamé cambió muchísimo”

Con cinco décadas de recorrido artístico, Bocha Sheridan también fue testigo privilegiado de las transformaciones experimentadas por el género. Ante la consulta de sobre cuánto había cambiado aquella música que escuchaba durante su infancia, respondió sin vueltas: “Cambió muchísimo”.

Su referencia continúa estando en el sonido de los grandes maestros.

“Nosotros tratábamos de escuchar el chamamé que hacían Ernesto Montiel, Cocomarola, Isaco y todos los que venían proponiendo un sonido con el bandoneón, la guitarra, el acordeón y las voces. No había otra cosa”, señaló.

Sheridan reconoció que actualmente aparecen nuevas instrumentaciones, búsquedas y sonoridades. Y aunque admitió que algunas le resultan interesantes, tampoco escondió sus diferencias con otras transformaciones.

“Hoy el chamamé se hace totalmente de otra manera. Hay sonidos que se incorporan que a mí hay veces que no me gustan y hay otros que sí, que no me desagradan”, sostuvo.
No se trata, sin embargo, de plantear al género como una pertenencia individual. El propio músico lo sintetizó durante la conversación: “El chamamé no es mío solo, es de todos”.

Una herencia que pasó a sus hijos

La charla permitió además observar cómo aquella escena de una madre encendiendo la radio en el campo terminó repitiéndose, de otra manera, en una nueva generación.
Micky Sheridan recordó haber crecido escuchando los discos que su padre llevaba a casa cuando trabajaba como viajante. Entre sus recuerdos más fuertes aparece un álbum de Alfredo Monzón que escuchaba prácticamente todos los mediodías al regresar de la escuela.

Para Micky, el chamamé es precisamente una música que se hereda.

Esa transmisión generacional hoy también los encuentra trabajando juntos. Padre e hijo coincidieron en que compartir proyectos resulta natural por el conocimiento y la confianza construidos dentro de la familia.
Bocha destacó especialmente el aporte de las nuevas generaciones: “Él es la juventud”, dijo sobre Mickey, mientras recordó también el trabajo compartido con Raúl y otros integrantes de su entorno artístico.

El cariño que devuelve el público
Cinco décadas sobre los escenarios dejaron otra consecuencia: el enorme reconocimiento popular. Durante la entrevista surgieron anécdotas sobre las atenciones que recibe Sheridan cuando llega a distintos lugares. El músico tomó esas muestras con gratitud y las relacionó directamente con su defensa de la identidad correntina.
“Eso me llena de orgullo. Quiere decir que algo estamos haciendo por nuestra identidad, por nuestra cultura y por nuestra gente”, expresó.

También aseguró que intenta devolver ese afecto con la misma naturalidad.
“Yo no me niego a una foto, no me niego a nada. Si tengo que sacarme una foto en medio del campo con alguien, me la saco, ningún problema”, contó.
Y agregó una definición sobre su manera de relacionarse con quienes lo siguen: “Soy así arriba y abajo del escenario”.
La guitarra y un momento “entre casa”

La visita tuvo además un ingrediente poco habitual.
Sheridan llegó con su guitarra.

Mickey explicó que no es frecuente encontrar al Bocha acompañándose públicamente con el instrumento y definió esa faceta como algo mucho más “entre casa”. Sin embargo, la guitarra también tiene una larga historia dentro de su recorrido.
Sheridan recordó haber tocado con Gualamba 4, con el grupo vocal paraguayo Senderos, durante su etapa con Integración y en diferentes momentos de su carrera.

Actualmente volvió a incorporar el instrumento dentro de algunos pasajes de la propuesta con la que celebra sus cinco décadas.

Y en Radionord decidió demostrarlo.

Primero interpretó “Villanueva”, canción que incorporó al espectáculo aniversario y que en el show aparece enlazada con otras obras.
Después llegó un pedido especial desde el estudio: “Puente Pexoa”.
La guitarra volvió a sonar y la entrevista, por algunos minutos, dejó de ser entrevista. Fue una pequeña peña improvisada dentro de la radio.

Los 50 años continúan en Posadas
Sheridan atraviesa 2026 celebrando 50 años con la música, un aniversario que dio origen a un espectáculo pensado como recorrido por las distintas etapas de su carrera.
Luego de la presentación realizada en Corrientes, la gira tendrá una nueva escala el 9 de octubre en Posadas, Misiones.
“Hace mucho que no voy a Posadas, así que va a ser un reencuentro con mucha gente amiga, seguramente gente de Ituzaingó, del interior de Misiones y muchos amigos”, anticipó.
La producción está en manos de su hijo Santi junto a Edgardo, mientras que Sheridan decidió asumir exclusivamente el lugar de artista.

Según explicó, el espectáculo tendrá características similares al presentado en Corrientes, donde recorrió buena parte de esos cincuenta años acompañado por músicos e invitados. “Fue algo muy lindo. La gente salió muy agradecida y muy emocionada”, recordó.
Posadas será solamente la próxima estación: adelantó que existen otros destinos en carpeta para continuar llevando la celebración a distintos escenarios.

Una vida atravesada por el chamamé
La entrevista terminó regresando, de alguna manera, al mismo punto donde había comenzado. Una madre. Una casa en el campo. Una radio encendida. Y un niño escuchando a los músicos que terminarían convirtiéndose en sus maestros a la distancia.
Décadas después, ese niño es uno de los nombres reconocibles de la música correntina y celebra medio siglo recorriendo escenarios.
Pero cuando Bocha Sheridan habla del chamamé, todavía parece hablar de aquella música que llegaba desde LT12 hasta San Salvador. no como una profesión ni solamente como un género musical.
Como una pertenencia.

“El chamamé está en mí hace muchos años”, resumió.

Y quizá allí esté la mejor explicación de una trayectoria que ya lleva medio siglo: para Sheridan, antes de convertirse en escenario, discos, giras o reconocimientos, el chamamé fue hogar.

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