INDEC: Pobreza subió al 32,3% en el primer semestre

La indigencia trepó al 7,5% y afecta a más de 2 millones de personas. El contador Oscar Acebal señaló a Nord24 que el crecimiento económico no puede ir de la mano del sufrimiento de los sectores más vulnerables.

La pobreza alcanzó al 32,3% de la población en el primer semestre de 2026, un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto de la segunda mitad de 2025, cuando se ubicaba en 28,2%. Según el informe del INDEC, la indigencia también retrocedió en su tendencia bajista y trepó al 7,5%, lo que representa a unos 2,2 millones de personas y 575.000 hogares que no logran cubrir la canasta básica alimentaria. En total, cerca de 15 millones de personas quedaron por debajo de la línea de pobreza en los 31 aglomerados urbanos relevados.

El deterioro revierte tres semestres consecutivos de baja: tras el pico del 52,9% en el primer semestre de 2024, la pobreza había descendido al 31,6% y luego al 28,2%. La indigencia recorrió un camino similar, pasando de 18,1% a 6,3%, pero ahora volvió a subir. Ante el dato, el ministro de Economía, Luis Caputo, remarcó la comparación interanual y sostuvo que “ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024”.

Consultado por Nord24, el contador Oscar Acebal cuestionó el rumbo económico: “Pienso que el gobierno nacional, que es el responsable de la política económica y en definitiva del crecimiento, sobre todo de los ingresos de los sectores de menos recursos, porque es cruel saber que la política económica nos ha llevado a un crecimiento y al sufrimiento de los más necesitados”. Sobre las soluciones, fue enfático: “Tiene que haber un aumento de la demanda que debe estar sustentado a su vez con una oferta de bienes que puedan satisfacerlo. Y para eso, evidentemente, la producción nacional empieza a ser sumamente importante, que es lo que se debería contemplar”.

Acebal advirtió que cualquier estímulo al consumo debe cuidar el nivel de precios: “Sin afectar el nivel de precios, es decir, que no aumente la inflación, porque el aumento de la inflación automáticamente genera mayor pobreza, porque a la gente le alcanza el dinero para menos para consumir”. En ese sentido, apuntó a la necesidad de generar “fuentes de trabajo, crecimiento y mejores condiciones laborales” como eje central de un diseño que no puede limitarse a contener los indicadores macroeconómicos sin resolver el deterioro social. El llamado es claro: reactivar la producción local como herramienta para que la recuperación no deje afuera a los más postergados.

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