Romero: “Hay una cadena de mando invertida que afecta la jerarquía del presidente”

En Radionord, el analista político Lucas Romero analizó la preocupante falta de gestos de unidad en la dirigencia argentina, señalando que la política cayó en una “polarización afectiva”. 

Lucas Romero, analista político. Tema: Analisis del gobierno de Milei

Según Romero, la distancia entre los sectores ya no es solo por diferencias de ideas, sino puramente emocional, lo que impide cualquier tipo de concordia incluso en ámbitos religiosos o conmemorativos. El especialista advirtió que los dirigentes se han vuelto “presos de sus núcleos duros”, evitando el diálogo por temor a ser castigados por sus sectores más fanáticos.

Sobre la gestión de Javier Milei, Romero fue contundente al diagnosticar un marcado déficit de liderazgo ante las feroces internas del gabinete. Para el analista, el conflicto constante entre figuras del entorno presidencial no es una anécdota, sino un síntoma de que el liderazgo no está funcionando, destacando que “que no se pueda resolver la interna es un problema del líder, no de los que se pelean”. Esta falta de ordenamiento genera un ruido político que ya está ocasionando perjuicios directos en la capacidad de ejecución del Gobierno.

Un punto crítico del análisis fue la influencia de Karina Milei y la aparente desautorización constante de las decisiones presidenciales. Romero citó casos donde las órdenes de la hermana del mandatario revirtieron acuerdos previos de Milei, sugiriendo una anomalía en el ejercicio del poder. “Existe la sospecha de que tenemos una cadena de mando invertida”, afirmó, señalando que si no se respeta la jerarquía del mando es imposible coordinar acciones colectivas eficaces, lo que deja al Presidente en una posición de vulnerabilidad política.

Respecto a la economía, Romero alertó sobre la creciente brecha entre el discurso oficial y la realidad cotidiana de los ciudadanos. Mientras el Gobierno se enfoca en indicadores macroeconómicos, la sociedad evalúa su presente mediante el “ingreso disponible”, el cual se ha visto pulverizado por el ajuste de precios relativos. El analista destacó que “los economistas están entrenados para torturar los datos y hacerlos hablar, pero la gente mira otra realidad”, una donde el costo de vida fijo impide el consumo básico y agota la paciencia social.

El consultor advirtió que este deterioro en la opinión pública pone en riesgo las aspiraciones electorales futuras del oficialismo. Con una caída sostenida en la imagen presidencial, el escenario de una eventual reelección se torna difuso, ya que el salario real sigue siendo el predictor más infalible en las urnas. Romero concluyó con una advertencia para la Casa Rosada: “El Gobierno tiene que darse cuenta de que la gente ya no pide bajar la inflación, ahora pide mejorar el ingreso y cuidar el empleo”.

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