En Radionord, el analista Mario Zvedeniuk describió un panorama preocupante para la región, señalando que la recesión ha comenzado a profundizarse de manera desigual en el país.
Según el especialista, el impacto es más severo en las provincias que dependen estructuralmente del empleo y el gasto estatal. En ese sentido, fue tajante al observar que “la economía empezó a sentir la recesión, sobre todo en las provincias más dependientes del sector público”, ubicando a Corrientes en el centro de esta compleja dinámica.
El análisis de Zvedeniuk puso el foco en una anomalía estadística que afecta directamente al bolsillo local: la inflación en el Nordeste está corriendo más rápido que el promedio del país. Esta diferencia se explica por la estructura de costos logística y el relevamiento de precios en los grandes centros de consumo. Al respecto, destacó que “el índice de Corrientes dio casi un punto arriba de los nacionales, lo que marca la realidad de los costos que exhibe el INDEC”, una situación que se replica con preocupante exactitud tanto en la capital como en ciudades del interior como Goya, Curuzú Cuatiá y Paso de los Libres.
Uno de los factores determinantes en el encarecimiento de la vida para los correntinos es la dependencia casi absoluta del transporte terrestre para el abastecimiento. Zvedeniuk explicó que el traslado de productos de primera necesidad está condicionado por los aumentos en combustibles, insumos mecánicos y, fundamentalmente, la carga impositiva en las rutas. “El 93% del transporte hacia Corrientes es por camión y hubo un ajuste en las tasas de servicio de peajes”, puntualizó, señalando que estos incrementos en las rutas 11 y 12 impactan de forma directa y automática en los precios de góndola.
Al diferenciar la macroeconomía de la realidad cotidiana, el especialista advirtió sobre el optimismo del Gobierno Nacional respecto al ingreso de capitales. Para Zvedeniuk, existe una desconexión entre las finanzas del Estado y lo que ocurre en los hogares, donde la tendencia de precios sigue siendo asfixiante a pesar de las metas fiscales. “El ingreso de capitales es todo para el sector público, pero en la economía ciudadana la tendencia va a ser similar”, afirmó, sugiriendo que las mejoras financieras de la Nación no se traducen necesariamente en un alivio inmediato para el consumo doméstico.
El analista concluyó que el principal desafío de los próximos meses no será solo la cifra de inflación, sino la capacidad de compra de las familias, que se ve cada vez más limitada. El futuro económico de la región parece estar atado a una carrera desigual donde los salarios no logran alcanzar el ritmo de los gastos esenciales. Como síntesis de este fenómeno, Zvedeniuk sentenció que la mayor alarma política y social reside en que “tenemos que reconocer un importante aumento en la brecha entre los ingresos y los costos de vida”.




