El gobernador Juan Pablo Valdés destacó que la creación del ICAP busca fortalecer el abordaje de los consumos problemáticos en Corrientes mediante una estrategia integral de prevención, acompañamiento e inclusión social.
El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, encabezó la presentación del Instituto Correntino de Abordaje y Prevención de Consumos Problemáticos (ICAP) y advirtió que la problemática “no puede reducirse a estadísticas”, sino que involucra a familias que sufren, padres que no saben cómo ayudar a sus hijos y jóvenes que pierden oportunidades. En ese sentido, planteó como eje central de la gestión la necesidad de intervención temprana: “¿estamos haciendo todo lo necesario para llegar a tiempo?”.
Valdés señaló que la creación del ICAP representa una decisión estratégica para la provincia, aunque aclaró que el proceso “no empieza hoy”, sino que se construyó a partir del trabajo sostenido de familias, docentes, profesionales de la salud, trabajadores sociales, iglesias, clubes, organizaciones comunitarias y municipios. En esa línea, remarcó que los consumos problemáticos “no son un problema individual”, sino una realidad compleja que atraviesa a toda la sociedad y deja detrás historias de dolor y vínculos deteriorados.
El mandatario explicó que el nuevo instituto no busca generar una estructura adicional, sino ordenar y articular un sistema existente para conformar una estrategia provincial única de prevención, acompañamiento, tratamiento e inclusión social. “Las personas cambian cuando vuelven a encontrar una razón para seguir adelante”, expresó, al destacar la importancia del acompañamiento, la escucha y la intervención coordinada entre el Estado y la comunidad.
Valdés anunció la creación de un observatorio provincial de consumos problemáticos junto a la Universidad Nacional del Nordeste, además de un consejo consultivo para evaluar políticas y resultados. En ese marco, subrayó que el abordaje debe sustentarse en información y evidencia: “Para cuidar mejor hay que conocer mejor”, afirmó, y remarcó que, aunque el Estado tiene una responsabilidad indelegable, “solo no alcanza” y se requiere el compromiso conjunto de familias, escuelas, iglesias, clubes y organizaciones sociales.




