Tras un violento ataque a la salida de un partido de fútbol 5 en Riachuelo, la madre de una menor de 16 años denunció penalmente a una joven de 18.
En una entrevista exclusiva con Radionord, María “Aguirre”, madre de una adolescente de 16 años, relató el dramático episodio de violencia que sufrió su hija el pasado viernes a las 19:00 horas. El ataque ocurrió a la salida de un complejo de fútbol 5 en la localidad de Riachuelo, cuando la menor fue interceptada y agredida físicamente por una joven de 18 años. Según el testimonio, la agresora pertenece al último año de secundaria (la “Promo”), mientras que la víctima forma parte de la “Pre-promo” del mismo establecimiento educativo, lo que habría generado una tensa rivalidad previa.
Aguirre detalló que, tras recibir el llamado de su hija desde la comisaría, se encontró con una escena desgarradora: la menor estaba sola, en estado de shock y llorando. A pesar de que inicialmente la familia intentó mostrar compasión debido a las aspiraciones de la agresora de ingresar a las fuerzas de seguridad, decidieron avanzar con una denuncia penal. Esta determinación surgió luego de que la atacante, lejos de mostrar arrepentimiento, utilizara las redes sociales para jactarse de la violencia ejercida y continuara hostigando a otras compañeras del grupo escolar.
Lo más alarmante del caso, según la madre, es la falta de un motivo concreto para la agresión. Durante su declaración, la propia atacante habría admitido que la víctima nunca le hizo nada ni existió un diálogo previo que desencadenara el conflicto. Aguirre comparó el nivel de violencia observado en los videos del ataque con casos de gran impacto nacional, lamentando que un espacio destinado al deporte y la recreación juvenil terminara en un hecho de bullying y violencia física que pudo haber tenido consecuencias mayores.
Actualmente, la justicia ha dictado una restricción perimetral de 200 metros para proteger a la menor. Sin embargo, la medida genera incertidumbre y preocupación en la familia, ya que ambas jóvenes asisten al mismo colegio. “Estos casos hay que denunciarlos”, enfatizó María Aguirre, quien busca visibilizar la situación para evitar que la impunidad fomente nuevas agresiones dentro de la comunidad educativa y en los espacios de encuentro de los jóvenes de la localidad.




