A los 83 años murió Rubén Rada, una figura fundamental de la música uruguaya

El “Negro” falleció a los 83 años tras estar internado desde algunas semanas. Soñó con ser futbolista, pero terminó forjando un camino artístico enorme y transversal. Recorrido por los hitos de su trayectoria y sus últimos proyectos.

El legendario músico y cantautor Ruben Rada, una de las grandes figuras de la cultura uruguaya y conocido por todos como “El Negro”, falleció este miércoles en Montevideo poco más de un mes después de cumplir los 83 años.

El artista había sido internado hace algunas semanas por una neumonía bilateral, cuyo cuadro fue empeorando en los últimos días.

La noticia del deceso fue confirmada por la familia Rada pasadas las 16 de este miércoles en la cuenta de Instagram del músico.

“Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy, miércoles 26 de agosto, a las 15.30, se fue, y ahora descansa en paz, nuestro querido esposo, padre y abuelo. Después de pelear un mes contra una neumonía y sus complicaciones”, dice el mensaje.

Luego completa: “Gracias a todos por los mensajes de preocupación, y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias a todo el equipo que hizo todo lo posible y más”.

Previo a la mencionada internación, Rada se encontraba plenamente activo y el pasado 16 de julio con motivo de su cumpleaños 83 lanzó “¿Quién va a cantar?”, un nuevo ciclo de encuentros musicales para intercambiar repertorios y reinterpretar canciones emblemáticas.

El primer episodio lo mostró junto a La Vela Puerca para versionar clásicos como El Viejo y Biafra, en una propuesta que resumía una idea que atravesó toda su trayectoria: el encuentro entre generaciones a través de la música.

Además, trabajaba en un disco junto al grupo argentino Los Auténticos Decadentes, había anunciado dos conciertos con el brasileño Chico César en Buenos Aires y preparaba un homenaje a Totem con dos funciones previstas para octubre en el Auditorio Nacional del Sodre, legendario escenario uruguayo. Allí iba a reencontrarse con el bajista Daniel “Lobito” Lagarde y el baterista Santiago Almeijenda, los dos integrantes originales vivos del grupo.

Nacido en 1943 y criado en una esquina mítica de Montevideo (Tacuarembó e Isla de Flores), soñaba con ser futbolista. Pero una tuberculosis durante la infancia cambió ese destino. En una familia que llegó a vivir con siete personas en una sola habitación, cantar también fue una forma de sobrevivir. Iba al club Aldea, interpretaba canciones de Los Plateros a capela y, a cambio, volvía a su casa con comida para compartir.

“Salí en mi primer carnaval cuando tenía 10 años con Morenada, una comparsa que era de mis tíos. Ahí ya cantaba y gané el premio a mejor solista de carnaval. Los desfiles eran como de 40 cuadras ¡lo que transpirábamos!”, recordaba en una entrevista hace algunos años sobre sus comienzos en la música, con el mítico carnaval de Montevideo como punto de partida.

Así completaba la anécdota: “Después salí con La Nueva Milonga, que era un murga muy popular en la que tocaba todo: empezaba con el tambor, después pasaba al redoblante… Ahí estaba el Negro Mario, que era el mejor redoblante de carnaval y como estaba viejo cuando se cansaba me lo pasaba a mí. ‘Usted es el mejor’ me decía. Aunque no era verdad, yo me la creía”, contaba con el humor que lo caracterizaba.

Según cuenta El País de Montevideo, el histórico presentador Cacho de la Cruz, nacido en Argentina pero que construyó su carrera en Uruguay, lo descubrió haciendo imitaciones y cantando en un club de bochas. Lo invitó a integrar Los Hot Blowers bajo el seudónimo de Richie Silver y de esa forma, casi sin proponérselo, Rada empezó a escribir una de las trayectorias más extraordinarias de la música uruguaya.

Luego formó parte de El Kinto y Totem, dos proyectos que con el tiempo se convirtieron en verdaderas joyas de la música rioplatense. Con la primera, pionera en el sonido conocido como el candombe beat, dio sus primeros pasos como músico profesional junto a una gran leyenda como Eduardo Mateo.

Tótem, que tenía previsto su regreso para octubre próximo, fue un proyecto fugaz que editó solo tres discos, pero que marcó a fuego la escena musical de aquel tiempo. La fusión de elementos del rock and roll, la música latina y el candombe, le dieron un carácter único.

A mediados de la década de 1970 integró otra banda clave de la música uruguaya: Opa, junto a los hermanos Osvaldo y Hugo Fattoruso. Se trató un proyecto musical fuertemente influido por el jazz y el rock progresivo, estilos predominantes en aquellos años.

El disco Magic time, con la incorporación de Rada, cambió el sonido del grupo y contendría el tema Montevideo, que se convertiría en una de las canciones más representativas de la música uruguaya.

Durante los años siguientes, en la década de 1980, se radicó en Argentina y publicó varios discos destacados. Durante ese tiempo grabó temas clásicos como Rock de la calle, Blumana o Candombe para Gardel, que se convertirían en himnos de su repertorio.

En la década de 1990 vivió por un tiempo en México, donde se codeó con verdaderas leyendas mundiales como Sting y Jon Anderson de Yes. Ya de regreso a Uruguay, en el año 2000 se publicó el que probablemente sea su disco más exitoso dentro de la llamada industria musical: Quién va a cantar (2000).

Producido por Chachorro López, incluye hits como Cha Cha Muchacha y Muriendo de plena, que sonaron en todas las radios y fiestas de cualquier tipo. El último tema llegó además a todas las canchas argentinas, ratificando su lugar como cantautor popular y muy ligado al fútbol, como reconocido hincha de Peñarol.

En esos años también lanzó su espectáculo Rada para niños, confirmando así su capacidad que terminó por volver un gran sello distintivo: la de moverse con la misma naturalidad entre el jazz, el candombe y la canción popular sin dejar nunca de sonar a sí mismo.

Más allá de algún anuncio de abandonar los escenarios que nunca se concretó, como se dijo, los últimos años lo vieron con la misma vitalidad artística de siempre. Su última aparición pública, según detalla El País, fue el último fin de semana de julio.

Estuvo en un festival al aire libre para ver a la cantante argentina Abril Olivera y se quedó escuchando a su hijo Matías (junto a sus hermanas Lucila y Julieta, continuadores del legado de papá Ruben) interpretar Días de esos, de Totem. Y ahí estaba Rada sonriendo, atento, disfrutando de la música de los demás con el mismo entusiasmo con el que siempre celebró la propia.

Hace menos de un año, en octubre de 2025, el músico uruguayo brindó su última presentación en Córdoba, nada menos que junto a Agarrate Catalina en el nuevo estadio Atenas para presentar su show conjunto Terapia de murga.

“No es sólo un concierto. Es una fiesta escénica, un viaje emocional, un diálogo entre generaciones, géneros y sensibilidades”, decía Rada en La Voz en Vivo sobre el show que, como era de esperarse, fue un suceso en la república oriental.

“Nunca hice nada, simplemente lo que hice fue hacer música toda la vida y nada más que eso. A veces alguna obra de teatro, alguna película que me invitan para hacer algo, pero por lo general siempre con la música. Entonces, cuando vos hacés lo que te gusta, pienso que eso te mantiene mejor, ¿no? Porque yo sé que en el mundo entero estamos cambiados todos. Pensamos en una cosa, queremos una cosa, estudiamos una cosa, y trabajamos en un Uber, por ejemplo. Y el que no puede lograr lo que quiere, hacer lo que quiere, algo le tiene que pasar por adentro”, reflexionaba.

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