El letrado Rodolfo “Fito” Baqué (en representación de la letrada Elizabeth Cutaia , una de las diez personas investigadas por desviar la pesquisa) dialogó con Radionord desde el Escuadrón 48 de Corrientes donde se desarrolla el debate oral. Criticó que se juzgue en un mismo proceso a los imputados por la desaparición del menor y a quienes están acusados de desviar la investigación. Durante la entrevista, el defensor expresó sus serias dudas sobre la estrategia de la fiscalía y la conformación del juicio, asegurando que el proceso actual mezcla dos situaciones delictivas que debieron haberse tramitado por carriles independientes.
Para Baqué, unificar en un solo juicio a los acusados por la desaparición inicial del menor con aquellos sospechados de encubrimiento o desvío posterior atenta contra la agilidad y efectividad de la búsqueda.El letrado planteó que, para el beneficio y “la salud del juicio de Loan”, hubiese sido mucho más acertado realizar un proceso separado. “Uno para juzgar a quienes estaban al momento de la desaparición y otro para determinar quiénes intervinieron una vez que el menor ya había desaparecido”, explicó.
“Creo que no fue una buena técnica judicial, pero el debate nos dará la razón si tuvieron razón en hacerlos todos juntos o separados”, sentenció respecto a la decisión de los tribunales.
“No estoy esperanzado en que aparezca un testimonio nuevo”
Al ser consultado sobre las expectativas de las audiencias y la comparecencia de los citados, el abogado fue tajante al advertirle a la sociedad que las declaraciones que se escucharán en el recinto ya constan en los expedientes previos. “Acá se van a decir cosas que ya se dijeron. No va a venir un testigo que no haya sido escuchado antes. El que buscó, va a decir que buscó; el que encontró el botín, va a tener que explicar cómo lo encontró, pero ya hubo declaraciones anteriores”, detalló Baqué.
Para el defensor de Cutaia, el único factor que verdaderamente podría quebrar el pacto de silencio o aportar un dato fehaciente no provendrá de los peritos ni de los rescatistas, sino de los propios participantes de la comida familiar: “Mi mayor esperanza es que, entre los que estuvieron en el almuerzo ese día, alguno se quiebre y pueda decir dónde está Loan”.




