El folklore argentino renovó su público y encontró nuevas audiencias

El folklore argentino atravesó en los últimos años un proceso de renovación que le permitió ampliar sus públicos y acercarse especialmente a las nuevas generaciones. Lejos de quedar asociado únicamente a la nostalgia o a las tradiciones del pasado, el género encontró nuevas formas de circulación y consumo, con artistas que combinaron sus raíces con sonidos contemporáneos.

Los datos difundidos por Spotify reflejaron el crecimiento sostenido de esta tendencia. Las reproducciones del folklore argentino aumentaron más de un 31.000% desde 2013, mientras que durante 2026 el 33% de las reproducciones del género en Argentina correspondió a usuarios de la Generación Z, frente al 30% registrado durante 2025.

Este crecimiento mostró que el folklore continuó ocupando un lugar dentro de las preferencias de los jóvenes, al mismo tiempo que las figuras históricas del género mantuvieron vigencia. Mercedes Sosa, Chaqueño Palavecino, Los Nocheros y Los Manseros Santiagueños convivieron en las escuchas con nuevos artistas y propuestas que exploraron la combinación del folklore con otros géneros y lenguajes musicales.

Tradición y nuevas generaciones

Uno de los nombres que apareció con fuerza en este cruce entre generaciones fue Milo J, quien participó en cuatro de las ocho canciones de folklore más escuchadas por la Generación Z en Spotify. El artista lo hizo tanto con canciones propias como a través de colaboraciones con figuras de distintas generaciones, entre ellas Soledad y Silvio Rodríguez.

La presencia de estos cruces evidenció una transformación en la manera en que las nuevas audiencias se acercaron al repertorio folklórico. Las colaboraciones entre artistas de diferentes estilos y edades permitieron recuperar canciones y referentes históricos desde una perspectiva diferente, al tiempo que incorporaron al género a nuevos espacios de escucha.

En ese escenario también adquirieron relevancia fenómenos culturales como ¡FAlklore!, que reflejaron una etapa marcada por el encuentro entre artistas, generaciones y estilos. Estas propuestas contribuyeron a ampliar las posibilidades del folklore y a despertar el interés por un catálogo que continuó encontrando nuevos oyentes.

El folklore se escuchó en todo el país

El crecimiento del género no quedó concentrado en una sola región. Según los datos de Spotify correspondientes a 2026, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe encabezaron el consumo de folklore argentino, acompañadas por Tucumán y Salta en el norte, Mendoza en la región de Cuyo y Neuquén en la Patagonia.

En cuanto a las ciudades con mayor cantidad de escuchas, Buenos Aires, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Rosario y Salta ocuparon los primeros lugares. Luego se ubicaron La Plata, Corrientes, Neuquén, Mar del Plata y San Juan.

La presencia de Corrientes entre las ciudades con mayor escucha volvió a poner de manifiesto el fuerte vínculo de la región con las expresiones de raíz folklórica y su capacidad para sostener el interés por estas músicas también entre los públicos más jóvenes.

Los números de Spotify ofrecieron así una fotografía de un folklore argentino que mantuvo sus raíces, pero que al mismo tiempo continuó transformándose. La convivencia entre grandes referentes, nuevos artistas, colaboraciones inesperadas y distintas generaciones de oyentes mostró que el género no permaneció detenido en el tiempo, sino que encontró nuevas maneras de dialogar con el presente y construir su futuro.

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